A pesar de los avances médicos y de las altas tasas de supervivencia, el cáncer de mama continúa teniendo un profundo impacto en la vida de las personas que lo padecen, especialmente en las mujeres. Aunque la investigación, la prevención y la detección precoz han logrado aumentar la supervivencia media a cinco años hasta el 85,5%, las consecuencias van más allá del tratamiento físico. Este cáncer afecta aspectos íntimos y personales como la feminidad, la autoestima, la imagen corporal y la identidad. Muchas mujeres enfrentan cambios drásticos tras la cirugía, lo que puede derivar en baja autoestima, problemas en las relaciones sexuales o de pareja, y un fuerte malestar emocional.
En 2025 se diagnosticaron 31.735 nuevos casos de cáncer de mama, una realidad que no solo supone reto psicológico, sino también un desequilibrio en la vida social, familiar y laboral. Muchas mujeres se enfrentan a la menopausia precoz, a la pérdida de fertilidad y a un cambio forzado en sus planes de vida. Las secuelas emocionales pueden ir acompañadas de síntomas depresivos, ansiedad, miedo a la recaída y dificultades para retomar una vida normal. Sin embargo, existe una cara oculta del cáncer de mama que no se aborda con la suficiente atención: aparte de las secuelas físicas y emocionales, las pacientes y supervivientes también se enfrentan a consecuencias sociales y económicas como la pérdida de empleo, la reducción de ingresos y el aumento de gastos médicos. Así lo evidencia el número de personas atendidas por la AECC. En 2025, la Asociación Española contra el Cáncer atendió a 22.827 mujeres con cáncer de mama. De ellas, 14.349 recibieron atención psicológica; 9.426, atención social y 8.071, atención sanitaria, pudiendo una mujer recibir más de una ayuda, en función de sus necesidades.
Frente a esta realidad, el proyecto busca acompañar de forma integral a quienes atraviesan esta enfermedad, no solo con atención sanitaria, sino también con apoyo emocional, social y material. Desde la AECC apoyamos la investigación en cáncer de mama con más de 32 millones de euros distribuidos en 110 proyectos específicos de investigación en desarrollo, impulsando el conocimiento de la enfermedad, el desarrollar nuevas terapias y métodos de detección precoz. Así, trabajamos para aliviar la carga que el cáncer de mama impone en todos los ámbitos de la vida, mejorando el bienestar, la autonomía y la calidad de vida de pacientes y familias.